martes, 4 de junio de 2013

¿Dónde y cómo viven los homosexuales al llegar a la tercera edad?



Según diversos estudios los gays mayores tienen dos veces más posibilidades de vivir solos que las personas heterosexuales. Si bien eso no es necesariamente negativo, la posibilidad de disponer de un cuidador cercano en caso de caer enfermos es diez veces menor.

El problema se acrecienta cuando la persona ha tenido dificultades para conformar a lo largo de su vida una buena red de relaciones sociales. Muchos afrontan además la discriminación en los servicios médicos y sociales, e incluso tienen peor acceso a la asistencia sanitaria: la proporción de gays mayores que carecen de seguro sanitario es significativamente mayor que la de sus conciudadanos heterosexuales de la misma edad.


Los mayores homosexuales tienen problemas extras a los heterosexuales de su misma edad. Muchos potenciales beneficiarios de pensiones, no consiguen, sin embargo, ninguna ayuda financiera del gobierno, a diferencia de los viudos/as de parejas del sexo opuesto. En la mayoría de los países, las administraciones de Seguridad Social no reconocen a las parejas del mismo sexo, y no otorgan ningún tipo de beneficio a sus “viudos/as”.


Muchas de estas personas deben también entablar una amarga lucha con los familiares del difunto/a, que no reconocen la relación de la pareja e intentan que los gays, por ejemplo, les dejen las casas de sus ex parejas, ya que legalmente puede corresponder a la familia del fallecido. Los gays al no tener hijos, al faltar sus padres por cuestión simplemente del paso del tiempo y por las relaciones con su familia, no siempre fluidas, o simplemente por deseo de mantener su independencia, sólo pueden contar, en el mejor de los casos, con sus amigos para afrontar el envejecimiento

Y como si esto fuera poco, deben lidiar con toda una sociedad atestada de prejuicios, que en la mayor parte de los casos, no duda en ponerse en su contra.

A lo largo de los próximos 25 años las personas mayores de 65 años pasarán a ser el 20 por ciento de la población. Entre el 7 y el 10 por ciento de ellos serán personas LGTB. Hablamos, por tanto, de una población muy significativa, que cada vez tendrá un mayor peso social, y que merece un trato adecuado.

Sólo un puñado de países del mundo ha planteado soluciones a esta problemática hasta el momento. Ellos son: Australia, Estados Unidos, Alemania, India, Argentina y recientemente España. En ellos se han construido diversos geriátricos, conjuntos residenciales, centros de día y/o clubes de ancianos LGTB.
La creación de este tipo de albergues es una manera de evitar la marginación a la que son sometidos los ancianos gays en los centros tradicionales, con lesbianas que son forzadas a vivir en habitaciones distintas, acoso y maltrato por parte de los compañeros de residencia, cuidadores que se niegan a tratar a homosexuales e incluso transexuales que deben volver a vestirse de hombres antes de ingresar al lugar.

Estos mayores sufren un doble estigma: Junto al habitual rechazo hacia la vejez que fomenta la sociedad, ellos sufren además el estigma de su orientación sexual; muchos se niegan a ingresar en una residencia porque se verían obligados a ‘regresar al clóset’.

Estados Unidos es históricamente el principal impulsor de estos retiros para jubilados homosexuales. En 2002, en el estado de Florida, se inauguró Palms of Manasota, el primer resort del mundo creado exclusivamente para ancianos gays y lesbianas, que ofrece una vivienda en la orilla de un lago y asistencia médica por 150.000 dolares. Luego le siguieron otras, entre las que se destacan 36 comunidades para mayores homosexuales que ofrece Aegis Living

En los estados de Nevada, Washington y California, idóneas para vencer la soledad de quienes carecen de descendencia o de una familia que los apoye. Los adultos gays y lesbianas jubilados pueden sentir cierto aislamiento. Por eso, en Estados Unidos, concretamente en Nueva York y San Francisco, se están creando algunas iniciativas para combatir este problema, como discotecas y bares especiales para adultos gays.

En Estados Unidos, ya han comenzado a montarse muchas redes informales de retirados. En Fort Lauderdale, Florida, donde hay una gran clase media homosexual adulta, se ha montado “Sage”, un club con cerca de 200 miembros, lo que lo transforma en uno de los centros más grandes del mundo.

La primera residencia para ancianos homosexuales de Europa ha sido inaugurada en Berlín para atender las necesidades en la tercera edad de hombres y mujeres que mantienen relaciones sentimentales con personas del mismo sexo. La nueva residencia, que ocupa una planta completa del centro geriátrico “Astra Nielsen”, en el barrio berlinés de Pankow, tiene 28 plazas en habitaciones individuales, pero también dobles, que pueden ser ocupadas por parejas de hombres o mujeres de edad ya avanzada.

¿Y en Argentina? En el año 2009 se abrió el primer centro para jubilados LGTB de Argentina y quizá de todo el ámbito latino americano, ubicado en Almagro e impulsado por las psicólogas Graciela Palestra y Silvina Tealdi, de la ONG Puerta Abierta dedicado sobre todo a las personas mayores de 60 años.

Pobre respuesta, que sólo sirve como gesto de reconocimiento. Pero es algo absolutamente insuficiente ante la magnitud de las cifras que hemos mencionado mas arriba. Es imprescindible obtener el apoyo y los recursos para incrementar sustancialmente la cantidad de obras similares, que  reconozco son simples paliativos, pero al menos ofrecen una solución temporal hasta que la sociedad toda resuelva su problema de inclusión desterrando las discriminaciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario